👻 La Newsletter de @weareDMNTRs 👻 

Hola, me llamo Dement0r, llevo una gorra y me dedico a las redes y la ciberseguridad. Y esta semana he descubierto que ya no tengo 25 años...

El lunes encadené el salir del aeropuerto de Málaga a las tantas con llegar a Granada en coche para luego irme directo a Sevilla. Todo ello con algo menos de 3 horas de sueño. Puede parecer una tontería, y algo que hace unos años hacía sin pestañear, pero te aseguro que eso me ha supuesto ir al "tran-tran" toda la puñetera semana.

Si a eso le sumas 2 días en Huelva metido en un CPD y una semana especialmente divertida en incidencias (nótese la ironía), el resultado es que estoy escribiendo esta newsletter en la mañana del sábado con un agotamiento mental considerable. Pero bueno, estoy contento por todo lo que estamos haciendo en DMNTR. ¡Así que menos quejas y más escribir!

Hoy quiero hablar de uno de esos temas que muchas veces me cuesta explicar y que, la mayoría de las veces que lo hago, me acaba enemistando con alguien. Normalmente con alguien que necesita vender su producto, su marca, su referencia o su movida y al que, sin querer, le estoy dejando en evidencia.

Ya hablé de algo parecido hace tiempo en una newsletter anterior, cuando decía aquello de que la magia no existe. Pues hoy quiero ir un paso más allá.

Porque uno de los mayores retos que me planteo cada semana es intentar hacer ver a mis compañeros, clientes y amigos que las capas de abstracción, a pesar de ser increíblemente útiles, muchas veces nos sirven para no ver lo que hay debajo. Y, sin darnos cuenta, acabamos creyendo en la magia.

A ver, me explico.

Está muy bien que existan herramientas que simplifiquen las cosas. De hecho, es necesario. Nadie quiere estar programando en ensamblador para encender una bombilla ni configurando BGP cada vez que un usuario quiere navegar por internet. Las capas de abstracción existen porque el mundo real es complejo y necesitamos poder operar sin tener que entender cada tornillo de la máquina cada vez que la encendemos.

Hasta ahí, perfecto.

El problema llega cuando no tienes ni idea de lo que hay debajo. Ni puta idea. Porque entonces no estás simplificando nada, estás confiando ciegamente. Y confiar ciegamente en algo que no entiendes tiene un nombre muy bonito: creer en la magia.

Y oye, creer en la magia funciona fenomenal. Hasta que deja de funcionar. Hasta que llega el problema. Hasta que esa capa bonita que te prometía que todo iba de lujo te devuelve un error incomprensible y tú te quedas mirando la pantalla como un ternero mirando un tren. Porque claro, si no sabes qué hay debajo, no tienes forma de saber qué ha fallado, ni por dónde empezar a buscar, ni si lo que te dice el fabricante de turno tiene sentido o te la está metiendo doblada.

 

🫢 - "Tranquilo, eso se arregla actualizando a la nueva versión del firmware."

😞 - "Vale, la actualizo... ¿Y por qué ha fallado?"

🫢 - "..."

 

Esto pasa en redes, pasa en ciberseguridad, pasa en sistemas, pasa en desarrollo... y lleva pasando toda la vida. Pero ahora, con la llegada de la IA, la cosa se ha puesto bastante más interesante.

Porque la IA es la capa de abstracción definitiva. A golpe de prompt eres capaz de generar código, configuraciones, documentos, informes, análisis... cosas que antes te llevaban horas o días. Y eso está genial, pero el peligro es exactamente el mismo de siempre, solo que multiplicado por mil.

A golpe de prompt puedes creer que estás haciendo un trabajo espectacular. Que ese código que te ha generado Claude es perfecto, que esa configuración de firewall que te ha sacado tu "LLM de confianza" es la correcta, que ese informe de riesgos que te ha parido la IA en 30 segundos es riguroso. Y en algunos casos, pues sí, lo será. Pero en otros muchos, no. Y si no tienes la base para distinguir uno del otro, estás exactamente en el mismo sitio que antes: creyendo en la magia.

He visto configuraciones de red generadas por IA que parecían perfectas hasta que te parabas 10 segundos a pensar en cómo iba a fluir el tráfico. He visto código "funcional" estos días en producción que era un desastre de seguridad. Y he visto informes "profesionales" que decían absolutamente nada con muchas palabras bonitas. Y todo generado por gente que, sin la herramienta, no habría podido ni empezar.

Y ojo, que esto lo he visto también sin usar IA, que para trabajar mal somos todos válidos. Y tampoco estoy diciendo que no usemos IA. ¡Que la uso yo todos los días! Lo que digo es que si no tienes la base, si no entiendes lo que hay debajo de lo que la herramienta te está dando, no estás siendo más productivo ni más eficiente.

Estás siendo más rápido haciendo cosas que no sabes si están bien. Y eso, amigos míos, es bastante peligroso.

Es lo mismo de siempre: primero los cimientos, después el edificio. Primero entiende cómo funciona una red. Primero entiende qué hace ese código. Primero aprende por qué las cosas son como son. Y luego, con esa base, usa todas las capas de abstracción que quieras. Usa IA, usa herramientas mágicas, usa lo que te dé la gana: Pero sabiendo lo que hay debajo.

Porque cuando venga el problema (que vendrá), serás tú el que tenga que resolverlo. No la capa de abstracción, tú.

La magia no existe. Sigue sin existir. Y la IA no la ha inventado, aunque a veces lo parezca...

¡Feliz Domingo!


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Y fin...

 

Pues nada, semana intensa pero satisfactoria. Y la que viene no tiene pinta de ser diferente, así que vamos a por más. ¡Que no se diga!

Seguimos hablando por los canales habituales: X y Telegram.
 
Por cierto, si quieres, puedes invitarme a un cafelito. ☕☕☕

Este tío dice que la magia no existe, pero se pone gorra para tapar su "no-pelo mágico"...