👻 La Newsletter de @weareDMNTRs 👻 

Seguramente, mientras tú lees esto, yo estaré envuelto en la vorágine de la primera comunión de mi hija.

Y te sonará ñoño, o raro, pero para alguien que hasta bien pasados los 30 decía que no iba a tener hijos, llegar a estos eventos es algo serio. Muy serio.

Porque hasta esa edad tenía un concepto de la vida muy distinto al que tengo ahora. Lo llamaría Skin in the game, que diría Taleb. Antes me daba todo igual, ahora no. Y aunque a veces todavía me asaltan esos impulsos, lo de quemar las calles son pensamientos que se quedaron atrás.

Hacer un mundo mejor para tus hijos es algo que no entiendes hasta que los tienes. Y aunque a veces nos den ganas de "pedir el meteorito" y que esto acabe ya, la verdad es que muchas cosas que hago cada día no las haría de otra forma si no tuviera ese "secuestro mental" que suponen ellos.

Y aquí es donde quiero llegar.

Hace 25 años monté una empresa. Aparte de para no tener jefes y poder vestirme de forma estrafalaria cada día, lo hice para resolver problemas. Y aquí seguimos, intentándolo. A veces con más ganas que entonces, que conste, otras veces pidiendo tormentas solares, también...

Porque el mundo IT a veces es despiadado, pero otras veces es divertido. Por ejemplo, cuando tus compañeros de despacho sincronizan sus alertas del móvil para que, cuando un servidor se queda sin espacio, suene un acorde a coro entre cuatro smartphones... A eso dedicamos el día a veces. ¡Y nos encanta!

Pero hay algo que con los años he ido entendiendo, y que cuesta decirlo en voz alta sin que suene a frase de taza: Nosotros no vamos a trabajar solo para ganar dinero.

El dinero está, claro. Hay que pagar el colegio, la hipoteca, los cacharros que te recetan en el canal de Telegram... Pero si fuera solo por eso, ya habría tirado la toalla hace mucho. Cualquiera que lleve más de diez años en esto y siga aquí, no sigue por la pasta, sigue por otra cosa.

Sigue porque encontró su sitio. Y encontrar tu sitio en el mundo, que parece una chorrada, es de las cosas más difíciles que hay.

Hay gente que se pasa la vida entera buscándolo y no lo encuentra. Y hay gente que lo encuentra y no se da cuenta hasta que un día, mirando a su hija prepararse para un día importante, cae en la cuenta de que lo que tú haces hoy es lo que ella va a heredar mañana.

No el dinero, no la empresa, no los servidores.

Sino la forma de estar en el mundo, la manera de plantarte cuando algo no te parece bien. La decisión de construir en vez de alquilar. De ser, en vez de pasar.

Eso es el legado. Y eso no se cobra por hora.

Dicen que caminando se hace el camino y en ello estamos. Pero hoy mi camino tiene una parada importante: llevaré a mi hija de la mano a disfrutar de un gran día para ella. Es la ventaja que tenía que tener el ser la primera persona a la que ella vio al salir al mundo, que ya me encargué yo de meterme en medio del matrón en el momento preciso. ¡No fuera a confundirse!

Y mientras la lleve de la mano, pensaré en todo esto.

En que el trabajo, el de verdad, no es lo que hago de siete a... sabe Dios qué hora. Es lo que dejo detrás para cuando ya no esté. Es la huella, es el sitio que ocupaste, es el ejemplo.

Y si algún día ella mira hacia atrás, lee estas newsletters, y entiende por qué su padre se pasó la vida peleándose con cables, con servidores y con gente que no quería pagar 40 euros por apretar una tecla… Habrá merecido la pena cada minuto...

Y mira, déjame que termine pidiéndote disculpas.

Porque tú llegaste aquí esperando una newsletter de IT. De redes, de cacharros, de BGP, de movidas raras de Mikrotik. Y te has encontrado a un padre nostálgico hablándote de comuniones, de meteoritos y de matrones.

Lo siento. Pero no demasiado.

Llevo 195 domingos escribiendo esta carta... 195 semanas en las que alguien como tú, al otro lado, abre este correo y me regala cinco minutos de su tiempo. Que es, posiblemente, lo único que de verdad no se puede comprar.

Y después de 195 semanas creo que ya nos conocemos lo suficiente como para que, una vez al año, o dos a lo sumo 😂, me dejes ponerme tierno sin que me retires la palabra.

La semana que viene volvemos a lo de siempre: a los cables, a los servidores, a los lusers, a los bocadillos como forma de pago y a los chistes malos sobre Wordpress. O no...

Pero hoy no.

Hoy, gracias por estar ahí. Gracias por leerme cada domingo. Gracias por aguantarme las turras, las parrafadas, los hilos infinitos y las teorías conspiranoicas sobre Tebas.

Y gracias, sobre todo, por entender que detrás de cada newsletter hay un tipo con un teclado, una taza de café y, hoy, una chaqueta incómoda encima de una camiseta de dragones (elegante pero informal) y una hija que se le hace mayor demasiado rápido.

Nos leemos el domingo que viene.

Un abrazo enorme. 👻


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Y fin...

Esta semana toca devolver el guiño.

El martes pasado, Dani, al que quizás conozcas como cr0hn, abrió su newsletter del Lunes (¡¡si porque este tío hace newsletter diarias!!) copiándome descaradamente el asunto de una parte de mi carta de la semana pasada.

Tal cual. Palabra por palabra. Y encima lo confesó al final, con dos cojones, como hay que hacer las cosas.

Que conste que me reí mucho leyéndolo. Y me hizo ilusión, no te voy a engañar.

Así que esta semana, devolvemos la pelota.

Si todavía no estás suscrito a Vamos al lío, su newsletter, ya estás tardando: https://www.vamosallio.com/

Te aviso: Dani escribe distinto. Frases cortas. Mucho punto y aparte. Y un humor castizo que se cuela entre línea y línea como un gato que entra a la cocina sin pedir permiso. 

Lee a la gente que escribe bien. Copia a la gente que lo hace bien. Y, sobre todo, suscríbete a la gente que se atreve a hacerlo distinto.

Un abrazo grande Dani, y gracias por la mención. La próxima ronda la pago yo. 🍻

Nos leemos el domingo que viene.

Nos vemos en los canales habituales: X y Telegram.
 
Por cierto, si quieres, puedes invitarme a un cafelito. ☕☕☕

Habrá que ver a este tío con un traje... ¡Eso sí que es un lío!